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Recuerdo haber dicho en esta emisora hace muchos años, más de diez, que el PP es un partido sin principios. La afirmación produjo un escozor que ni entendí entonces ni entiendo ahora, porque afirmar lo que es evidente lo único que puede producir, en cabezas ordenadas, es un leve bostezo. Pero ya digo que aquello molestó bastante, no digo dónde ni a quién, y situó a este pobre comunicador en ese terreno que ahora se conoce como "de lo políticamente incorrecto".

 

Ratio: 5 / 5

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El autonomismo en España fue un gran camelo desde el primer momento. Con la excusa de acercar la administración al ciudadano, los políticos que gestaron la Transición y la democracia prepararon un gran tinglado institucional que, en realidad, no ha sido otra cosa que un gran chiringuito de enchufados. Cargos públicos a tutiplén para que un montón de afiliados a los partidos pudiesen ganarse la vida cómodamente.  

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Arranca hoy la Semana Santa con el Domingo de Ramos, e iniciamos un tiempo que nos sitúa frente a frente ante el misterio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, y por qué no decirlo, también ante el sentido de nuestra propia vida. La eterna pregunta de por qué y para qué vivimos, de qué pintamos en este mundo, de si existe la vida eterna, de para qué hemos venido. El misterio de nuestra existencia, de nuestro papel en el mundo, y de la trascendencia como una de las razones por las que seguir viviendo. 

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Me sorprende que siga habiendo personas que no entienden la lucha contra el aborto en pleno siglo XXI. Personas que hablan del "derecho a decidir de las mujeres", del derecho a hacer con su cuerpo y con su vida lo que quieran, en definitiva, que se olvidan completamente de que el ser concebido, aún en el seno materno, es sujeto de derechos y, sobre todo, goza de una dignidad simplemente por el hecho de existir, de ser obra de Dios.

 

En realidad, no debería sorprenderme que estas personas no entiendan la gravedad del asunto. Tampoco al abolirse la esclavitud todos los hombres libres lo entendieron; al revés, a muchos les beneficiaba que hubiera esclavos. Siempre ha existido la tentación, por parte de los poderosos, de establecer categorías de calidad humana en virtud de las cuales unas vidas humanas son respetables y otras prescindibles.