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Categoría: Artículos
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Quizás si mi piel fuera morena, quizás si mi pasaporte no existiera, quizás si mi egoísmo me llevara a exprimir la generosidad de otros, sólo quizás, mi situación actual sería idónea.


Pero mi piel es blanca, mi pasaporte español, y jamás me aproveché, ni pedí nada a nadie.


Quizás si el negocio de mi marido se extendiera en una sábana sobre la acera, no tendría que bajar la persiana definitivamente.


Quizás si mi familia no hubiera trabajado, pagado impuestos y cotizado toda la vida, hoy tendría una asistencia sanitaria como la que reciben los que llegan a nuestras costas.


Quizás si no tuviera documentación que acreditase mi nacionalidad y empadronamiento, no tendría que llevar mi bolso lleno de documentación con salvoconducto donde se indica las horas que puedo desplazarme, dónde puedo desplazarme y hasta la matrícula de coche en el que debo viajar. Cada día me encuentro controles policiales y si no tuviera toda la documentación que se me exige, no sólo me prohibirán circular por el territorio nacional, sino que me multarian, quitándome las "cuatro perras" que tanto me cuesta ganar.


Quizás y solo quizás, si no tuviera claro que el trabajo es un derecho y un deber que dignifica a la persona, y no porque lo diga una ley como la Constitución, que es papel mojado, si no porque no soy un parásito y me gano el pan con el sudor de mi frente, no desarrollaría un trabajo remunerado a cuatro horas pero que se debería realizar a jornada completa, y disfrutaría de pensión completa en hoteles, gimnasio para moldear mi cuerpo molido y un extra para caprichos.


Quizás, sólo quizás...

 

Raquel García