Imprimir
Categoría: Artículos
Visto: 473

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

 

 

España está dormida dentro de un gélido invierno que tenemos que atravesar hasta llegar a la primavera, esa que no os quepa duda que tarde o temprano llegará mientras haya españoles dispuestos a entregar su vida por la patria.

 

Llevamos años en una decadencia continúa, con la pérdida de valores como son el honor o la lealtad por tu pueblo, valores que actualmente la sociedad de hoy en día no conoce, de ahí viene todo nuestro decrecimiento como nación y como empresa conjunta.

 

Tal vez muchos se preguntarán que quién tiene la culpa de toda nuestra caída o incluso algunos, con razón, arremeterán contra el poder, pero yo como adolescente, pienso que la culpa es nuestra (me incluyo).

 

Todos sabemos que desde hace años el poder en España es un juego, todos prometen y ninguno cumple. Por eso mismo la juventud nacional tiene que combatir, estar activa y no quedarse en el sofá de su casa jugando a las diversas tecnologías, mientras una minoritaria parte da la cara por ellos (eso sí, luego bien que defendéis a España, con la pulsera en la muñeca o subiendo fotos a las redes sociales), porque a España se la defiende en las calles o en donde sea necesario, mirando siempre los intereses de tu patria, el pan y la justicia  por encima del resto.

 

En estos casos, que desgraciadamente hoy se hacen más patentes que nunca, hemos de ambicionar las pautas que nos marcara Onésimo Redondo, y coincidir con él señalando:

 

"Urge una Revolución de contenido exclusivamente nacional. Revolución positiva, que forme una juventud y con ella una España fuerte y nueva bajo el signo de un idealismo patriótico y religioso.

 

Revolución destructora que despoje violentamente a los traidores del materialismo antiespañol hoy dominante, y sustituya el armazón burgués de la economía por una justicia sindicalista".

 

Con este pequeño fragmento que acabo de rescatar, no pretendo nada más que concienciar a los lectores, de que la juventud tiene que ser el pilar fundamental de la defensa de nuestra patria, mirando siempre el bien de la empresa conjunta y no de los individualismos de cada uno.

 

¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!

 

Pablo Gómez.