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Julio Ruiz de Alda Miqueleiz (1897-1936)

 

 

 

 

 

Nació en Estella (Navarra) el 7 de octubre de 1897, en la céntrica calle de Zapatería, número 1, en una casa hidalga blasonada que con su monumental escalinata, sus rejas labradas y el blasón de su fachada, conserva todavía el atuendo de palacio dieciochesco que constituyó su destino inicial.Era hijo de Silvio Ruiz de Alda y de Francisca Miqueleiz, y fue el mayor de sus hermanos.

 

 

 

Con quince años ingresó en la Academia preparatoria Militar Iriarte en Madrid. Tras el examen de ingreso en la Academia de Artillería de Segovia, ingresa el 1 de septiembre de 1913, con el número 1 de su promoción.

 

Tras su paso por la Academia de Artillería de Segovia y ya como Teniente por el Segundo Regimiento de Montaña con base en Vitoria, al año siguiente es destinado al Regimiento Mixto con base en Tetuán, con motivo de la guerra.

 

Ascendió a Capitán en 1921 con veinticuatro años. Obtuvo el título de piloto por la Escuela aérea de Getafe convirtiéndose así en aviador militar y un pionero de la aviación. Era partidario de nacionalizar la industria de la aviación española. Es en este momento, cuando crea la Compañía Española de Trabajos Fotogramétricos Aéreos (CETFA), en 1922, realizando trabajos fotogramétricos y levantando planos de las zonas rebeldes de las cabilas, pero este proyecto se ve interrumpido por el nuevo conflicto en el Protectorado de Marruecos, donde en 1924 dio apoyo desde el aire y abastecimiento a las posiciones cercadas.

Como artillero primero y como aviador después estuvo en la campaña de África desde 1919 a 1924, tomando parte en las más decisivas y peligrosas acciones en Marruecos. Como artillero mandó baterías de montaña, y como aviador arriesgó su vida en innumerables incursiones, llegando dos veces a tirarse al mar para no caer en poder del enemigo. Colaboró en obras de ingeniería civil como en la construcción de un salto de agua en el río Lucus, por encargo de las Electras Tetuanies en Tetuán, Marruecos,  donde fue el encargado de la organización del aeródromo, y como jefe talleres y trabajos de construcciones aéreas.  

 

En 1926 realiza como Capitán piloto la gran hazaña de cruzar el océano Atlántico Sur en el hidroavión “Plus Ultra”, con el Comandante aviador Ramón Franco, el Teniente de navío Juan Manuel Durán y el mecánico Pablo Rada, en un trayecto de más de 10.000 km que comenzó el 22 de enero saliendo de Palos de la Frontera (Huelva) hasta el Río de la Plata primero y Buenos Aires después donde finalizó su última etapa el 7 de febrero. Por esta hazaña, recibió la Medalla al Mérito Aéreo impuesta por el Rey Alfonso XIII el 16 de febrero en el aeródromo de Cuatro Vientos, en el mismo acto en el que se le impuso al General Primo de Rivera la Gran Cruz Laureada de San Fernando. Y también fue nombrado Gentilhombre  de cámara con ejercicio del Rey Alfonso XIII y miembro del Consejo Superior de Aviación. De esta gesta dejaría constancia en el libro "De Palos al Plata".

 

Fue ascendido en 1928 a Jefe de Grupo de Aviación, categoría similar a la de Comandante en la escala del Aire. Fue nombrado presidente de la Federación Internacional Aeronáutica en España. Asiste como ponente y vicepresidente, al Congreso internacional de aviadores transatlánticos, celebrado en Roma, presentando varias ponencias que fueron aprobadas, donde fue condecorado por el gobierno fascista italiano recibiendo de manos de Benito Mussolini la Encomienda de San Gregorio el Magno. Es preciso recordar que el caso de Julio Ruiz de Alda guarda un gran paralelismo con el del aviador transatlántico y fascista italiano Italo Balbo, que llegó a ser ministro de Aviación y Mariscal del Aire tras sus cruceros transatlánticos a Sudamérica y a Norteamérica en 1930 y 1933.

 

Después intentó una nueva hazaña, cuando empezó a preparar la vuelta al mundo, tomando parte en la tentativa otra vez junto a Ramón Franco, a bordo de un Dornier 16, pero fracasó en junio de 1928. Después de esta tentativa dejó su carrera militar y se dedicó a la fotografía aérea, trabajando con sus hermanos como industrial, teniendo su oficina y despacho en la calle de la Lealtad, 10, y su domicilio en la calle José Abascal, 43, ambas de Madrid.

 

En octubre de 1931 se casó con Amelia Azarola Echeverría, hija del ingeniero y alcalde de Santiesteban, Emilio Azarola Gresillón, y a la que había conocido en Madrid cuando ella estudiaba Medicina. Amelia Azarola, médica de profesión, fue de las pioneras en estudiar esta carrera en España. Ella y Julio Ruiz de Alda tuvieron un hijo, Juan Antonio Ruiz de Alda, ya fallecido, que llegó a ser subgobernador del Banco de España.

 

Julio Ruiz de Alda sentía una gran admiración por el fascismo. Y así lo dejó escrito su tío Pablo Alda: “En su alma había germinado ya el propósito de crear un movimiento nacional de carácter totalitario y de una profunda fibra popular… Durante el año 1932 ya susurraban los más avisados “que sabían de muy buena tinta” que el aviador Ruiz de Alda era el jefe del fascismo en España”. (1)

 

En el año 1933, fue entrevistado por Ernesto Giménez Caballero, como legendario héroe del vuelo del “Plus Ultra”, para el semanario “El Fascio”:

 

“La España heroica.

 

Julio Ruiz de Alda y su sentimiento de lo español.

 

Declaraciones interesantes sobre el presente y el porvenir de España.

 

-          ¿Cree Usted posible la vuelta del pueblo español a un Estado nacional que lo integrase de veras?

 

-          Lo creo posible aunque duro, abnegado y laborioso. El pueblo sigue desorientado y será trabajoso restituirle la conciencia de su verdadera personalidad.

 

-          ¿Qué medios ve Usted para esa recuperación de la conciencia  nacional?

 

-          A base de un movimiento exaltado y violento, dirigido a las nuevas generaciones y con un fondo social grande, integrando a trabajadores e intelectuales. Un movimiento conducido por espíritus convencidos y dispuesto al sacrificio, para que no resulte un simple acto de defensa clasista o de capitalismo cobarde”. (2)

El semanario “El Fascio” fue la ocasión por la que se conocieron Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera, surgiendo entre ellos una amistad incondicional, y gran un afecto. A partir de ahí, Julio Ruiz de Alda se ilusionó con el proyecto del Movimiento Español Sindicalista (Fascismo Español), y después fue uno de los fundadores de Falange Española y uno de los oradores intervinientes en el acto fundacional del 29 de octubre de 1933 en el Teatro de la Comedia de Madrid junto a José Antonio Primo de Rivera y Alfonso García Valdecasas. El 2 de noviembre de 1933, en el acta fundacional de Falange Española, aparece junto con José Antonio Primo de Rivera y Alfonso García Valdecasas como triunviro del comité de mando de dicha organización, firmando el acta junto al secretario, como presidente del comité de mando.

 

Raimundo Fernández Cuesta reveló en 1939, que “Julio, todos lo saben, fue unos de sus fundadores, pero lo que quizá no sea tan conocido es cuánto hizo por ella, empezando por el nombre, que propuso a José Antonio y que éste aprobó con entusiasmo, pues al significado militar que encerraba, se unía el servir la primera letra de las dos palabras que lo constituían, para formar la que expresaba la F.E. absoluta en el triunfo definitivo (…) Fue Julio también quien sugirió la idea de celebrar la manifestación histórica (el 7 de octubre de 1934) que, dirigida por José Antonio, había de arrastrar al día siguiente al pueblo madrileño hacia el Ministerio de la Gobernación, para pedir al gobierno no desaprovechara la coyuntura que se le presentaba de salvar a España (…) Julio era la nobleza hecha carne… Su optimismo contagioso, su decisión inquebrantable, su generosidad sin límite y su carácter abierto y de efusiva rudeza, hacían de Julio camarada predilecto y al que toda la vida de ha de recordar con emoción”. (3)

Ramiro Ledesma Ramos en su libro “¿Fascismo en España?”, editado en 1935, describía de la siguiente forma a Julio Ruiz de Alda:

 

“Ruiz de Alda era el héroe popular del vuelo a América, el hombre, además, a quien rodeaba un rumor público de intrepidez, serenidad y altas cualidades organizadoras”.

 

Y más adelante añade: “Ruiz de Alda era un dirigente de magnífica ejecutoria. Por una serie de razones – su profesión, su sentido de lo popular, su serena intrepidez – realizaba un tipo humano qu en todas partes ha dado a los movimientos fascistas triunfales las mejores aportaciones. Carece casi en absoluto de capacidad expresiva, de cualidades para la tribuna y el mitin. Ello ha deslucido muchísimo su intervención en las tareas directivas. Pero posee, en cambio, gran agilidad para extraer de los hechos del día las consignas que corresponden, virtud que es imprescindible para el ejercicio del mando en una organización política. Muchas veces, en el seno del Triunvirato parece que era Ruiz de Alda quien con más rapidez y justeza señalaba lo que convenía hacer, y por qué razones”. (4)

 

En el nº 1 del semanario “FE”, publicado el 7 de diciembre de 1933, Julio Ruiza de Alda escribía: “Los gobernantes anteriores con sus equivocaciones y su conducta, nos han ayudado a crear un ambiente prefascista en España. El mitin de la Comedia ha recogido este ambiente. Y ahora estamos organizando los elementos que han acudido a nuestro llamamiento”.

Cuando el 13 de febrero de 1934 se produce la fusión de F.E. con las JONS, Julio Ruiz de Alda forma parte del Triunvirato del nuevo movimiento unificado, pasando a ser trunviro nacional junto con José Antonio y Ramiro Ledesma Ramos. Se le reconoció el carnet nº 3 de FE de las JONS. Tras el I Consejo nacional se optó por la Jefatura única de la Falange, cuyo mando único recayó en José Antonio. Posteriormente, Julio Ruiz de Alda pasó a ser presidente de la Junta Política a partir de 1935 en sustitución de Ramiro Ledesma en dicho cargo tras la escisión protagonizada por éste último en enero de ese año.

 

El 15 de abril de 1934 se publica en Madrid por la Librería de San Martín la primera edición en español del libro “El Fascismo” de Benito Mussolini, con un prólogo de José Antonio Primo de Rivera – que fue reproducido íntegro en el nº 15 del semanario “FE” – y un epílogo de Julio de Ruiz de Alda, donde, entre otras cosas, afirma:

 

“El fascismo en sus primeros tiempos es, sobre todo, fe en la nación, fe en nosotros mismos, y esta fe integral, completa y absoluta es la que sublima a los hombres sus cualidades de sacrificio y heroísmo. Por esta fe se lucha, se trabaja, y lo que es más sagrado y más importante, se muere”. Y termina dicho evocador epílogo diciendo: “El fascismo es demasiado serio y profundo; se podrá no estar conforme con él, pero hay que reconocerle su afán humano de superación y su espíritu generoso”. (5)

 

Julio Ruiz de Alda es encarcelado el 14 de marzo de 1936, por el nepotismo del gobierno del Frente Popular, internado en la galería de presos políticos de la cárcel Modelo de Madrid, acusado de asociación ilegal, se le procesó y juzgó declarándose en sentencia la absolución, aunque el gobierno lo mantuvo cautivo. Desde la cárcel escribió para el periódico clandestino “No importa” (Boletín de los días de persecución), un artículo titulado “Justificación de la violencia”, que se publicó en el nº 2 de dicho boletín con fecha del 6 de junio de 1936, ante el cerco y el acoso gubernamental, y como defensa legítima, en el cual se dice que “Ya no hay soluciones pacíficas”, y donde alude a la “violencia criminal de los hombres de Octubre”, en referencia a la revolución de Asturias de octubre de 1934.

 

Es preciso recordar que los gastos de la edición del boletín “No importa”, del que solo pudieron salir tres números, fueron sufragados por Amelia Azarola, la mujer de Julio Ruiz de Alda, la cual fue detenida a la salida de una visita a su marido en la cárcel Modelo, el 28 de julio de 1936 y encarcelada.

 

El 22 de agosto de 1936 las criminales turbas de milicianos marxistas y anarquistas asaltaron de la cárcel donde liberaron a los presos comunes e hicieron salir al patio del penal a la galería primera donde se encontraban internados los presos políticos, que fueron masacrados como alimañas con ametralladoras desde lo alto de las tapias del recinto penitenciario. A los más destacados les reunieron en una sala hasta que un miliciano leyó la fatídica lista con los 18 nombres de los que debían de acompañarle. Les condujeron al sótano de la prisión, y allí una descarga a discreción con disparos a quemarropa de fusiles terminó impunemente con la saca de esos 18 presos políticos, entre quienes se encontraban Julio Ruiz de Alda, Fernando Primo de Rivera, hermano de José Antonio, Andrés de la Cuerda, que había sido secretario en el despacho profesional de José Antonio, José María Albiñana, Melquíades Álvarez, entre los más conocidos.

 

A la mañana siguiente de esa orgía sangrienta, los cadáveres procedentes de la cárcel Modelo fueron conducidos al depósito del cementerio del Este (Nuestra Señora de la Almudena), donde posteriormente fueron enterrados en una fosa común de dicho cementerio.

 

Se dice que su muerte fue lo que impulsó a Ramón Franco, que se había destacado como activista republicano, a unirse al bando nacional y a los militares sublevados dirigidos por su hermano Francisco Franco.

 

Dos de los hermanos de Julio Ruiz de Alda,  Manuel y Eustaquio, lucharon en la guerra, al lado de los nacionales. Eustaquio era capitán de aviación, estaba destinado como piloto en África, y fue de los primeros aviadores en sublevarse, muriendo en combate en 1937.

 

En 1939, terminada la guerra, se exhumaron los restos de Julio Ruiz de Alda para trasladarlos al panteón familiar del cementerio de Estella (Navarra), su tierra natal. Presidió el acto su viuda, Amalia Azarola, acompañada de Manuel Valdés, entonces Jefe provincial de Madrid, que había sido compañero de celda de Julio Ruiz de Alda en la cárcel Modelo.

 

 

Eduardo Núñez

 

 

 

 

 

Notas:

 

1.      Pablo Alda: “Su vida”, en Julio Ruiz de Alda: “Obra completa”.

 

2.      “El Fascio”, 16-03-1933.

 

3.      Raimundo Fernández Cuesta, “Estampa”, en Julio Ruiz de Alda: “Obra completa”, Ediciones FE 1939.

 

4.      Ramiro Ledesma Ramos, “¿Fascismo en España?”. Madrid, 1935.

 

5.      Julio Ruiz de Alda: “Obra completa”, “El Fascismo”, epílogo aparecido en la traducción española del libro con este mismo título de Benito Mussolini.