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Tengo que confesarles que lo único que me ha sorprendido e impresionado de Pablo Iglesias II es que, desde el primer momento, tuvo la seguridad de que algún día sería presidente del Gobierno. Recuerdo perfectamente que fue de las primeras cosas que dijo al conocerse los resultados de las elecciones europeas: "Estamos llamados a gobernar España", dijo. El viernes, en la presentación de su libro, lo volvió a repetir: "Somos una fuerza política que aspira a formar gobierno el año que viene. Ya no estamos para escribir libros".



De esa determinación, de esa seguridad en sí mismo, se ha hablado mucho a lo largo de la Historia en ciencia política. Comprenderán que no pretendo establecer comparación alguna entre los personajes, porque no hay color, pero era la determinación de Napoleón, de Hitler, o de Lenin. También de Mussolini o de Francisco Franco. Es la determinación del que se sabe llamado a liderar, a conducir. "Ahora estamos para ser enormemente serios", añadía el segundo Iglesias cuando le recordaban sus trifulcas televisivas con tertulianos de la derechita acomplejada.

 

Podemos se ha encontrado un terreno abonado para asentar su proyecto político alternativo al actual sistema, y cimentado en un marxismo rancio en los eslóganes, pero tremendamente actual y eficaz en la forma de comunicarse con la sociedad. Se ha encontrado una casta política corrupta (salvo excepciones), que no tiene respuestas para los problemas reales de la gente, y que se pasa el día enredando con problemas ficticios que sólo le interesan a ella. Se ha encontrado una sociedad que ha perdido los valores morales que han sostenido desde siempre la civilización occidental; y se ha encontrado unos medios de comunicación dispuestos a todo por ganar lectores, oyentes y espectadores. 

 

A todo ello hay que sumar la indudable habilidad de Iglesias para, partiendo de unas ideas desfasadas y probablemente inviables desde el punto de vista económico, ser capaz de conquistar el corazón de miles, probablemente millones de personas afligidas, cabreadas, desesperanzadas, desilusionadas...Personas que, sin necesidad de ser ni siquiera de izquierdas, buscan un líder que destroce la catedral de porquería que tenemos ahora mismo y nos traiga algo nuevo, diferente. Casi lo de menos, piensan ellos, es cómo sea lo que ha de venir. En eso, sin embargo, se equivocan gravemente.

 

Este Pablo Iglesias que el fin de semana pasado celebró en Vistalegre el Suresnes de Podemos, es el Felipe González de finales de los setenta, con camisa de cuadros en vez de la pana. El mismo indudable carisma. La misma capacidad de seducción. El arte de convertir lo inviable en posible gracias a un verbo fluido, algunas palabras mágicas (democracia, pueblo, dignidad, lucha, conquistar...), y un enemigo común: el fascismo y la derecha. "Al cielo no se llega por consenso: el cielo se toma por asalto", concluyó su intervención, en un guiño a Carlos Marx. No sobra recordar que, en su intervención, Pablo Iglesias utilizó la palabra "Patria", para referirse a España, en varias ocasiones. La palabra que el PP borró de su vocabulario hace muchos años.

 

Y no soy pesimista, soy un realista bien informado: no hay una alternativa nacional a Podemos, entendiendo por "nacional" la defensa de la realidad histórica, espiritual e imperial de nuestra Patria. Al menos, no hay una alternativa que pueda alcanzar el nivel de notoriedad pública que ha conseguido Podemos, por razones que ya hemos repetido muchas veces. Lo que tenemos es la casta en un lado (con los Bárcenas, Blesas, Ratos, Pepiños, Bonos, Malenis, y añadan los nombres que Vds. quieran) y la alternativa antisistema de Pablo Iglesias y compañía para reinstaurar un modelo socialista cuyos únicos referentes hoy en el mundo son los países integrantes del ALBA, con la Venezuela de Maduro a la cabeza. Es lo que hay, nos guste o no.

 

¿Puede aspirar el PP de Rajoy, actualmente, a ganar unas elecciones con mayoría absoluta, con Arriola como cabeza pensante? Permítanme que lo dude. ¿Puede aspirar a gobernar el bisoño Pedro Sánchez, con sus ocurrencias de Sálvame? ¿Van a alcanzar populares y socialistas una "gran coalición", a la manera alemana, para conservar las migajas que quedan del Sistema? Las últimas encuestas y sondeos demoscópicos dan a Pablo Iglesias el 18% de los votos, a sólo tres puntos del PSOE, y con tendencia a seguir creciendo. Los populares, en cambio, pierden a uno de cada tres votantes, y ya están en el 26%. Algún amigo mío ya está mirando los aeropuertos con más oferta de vuelos para ir reservando sitio.

 

Pero no nos engañemos. A este punto hemos llegado por haber consentido las aberraciones cometidas por la casta dirigente. A esto nos ha llevado la Transición liderada por Carrillo y Suárez. Aquí estamos porque hemos ido a votar a una serie de individuos a los que España siempre les ha importado un pimiento. Políticos que se han construido un Bankia gigante, sólo para ellos, y en el que los españolitos somos los paganinis de la fiesta, los tontos útiles, que no nos hemos preocupado por construir una verdadera alternativa nacional. Y ahora, claro, llega un chico de izquierdas con labia y algunos se conforman con intentar menospreciarle haciendo referencias a su coleta. Lo llevamos claro.

 

La pregunta de hoy en Sencillamente Radio: ¿cree Vd. que se mantendrá el apoyo a Podemos a medida que se acerquen las elecciones generales del próximo año?

 

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Rafael Nieto es el director del programa de debate “Sencillamente Radio” de Radio Inter de Madrid (programa que se emite todos los domingos de 08:30 a 11:30 horas en esa emisora en el 918 de AM, 93,50 de FM e Internet: http://www.intereconomia.com/oir-radio-inter ), y en el que participan habitualmente distintos militantes del Sindicato TNS.