Imprimir
Categoría: Artículos
Visto: 2293

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

La democracia se parece a la libertad lo mismo que el derecho a la Justicia. España vive en democracia desde 1975, y tiene un Estado de Derecho coherente con ese sistema, pero estamos tan lejos de la libertad como de la Justicia. Como me gusta recordarles de cuando en cuando, nos han engatusado de tal manera con pequeñeces que nos hemos olvidado de las grandes cuestiones.  

La decisión tomada ayer por el juez Pedraz de autorizar un acto de homenaje a los 63 etarras excarcelados tras la derogación de la doctrina Parot (un evidente acto de apología del terrorismo, pues no otra cosa puede ser un homenaje a etarras) es perfectamente coherente con dos circunstancias: la politización de los tribunales y la actitud entreguista y cobarde de los principales partidos desde la Transición hasta nuestros días. Que nadie busque nada nuevo, porque lo que hay es continuísmo.

 

Aunque el ministro del Interior diga y repita que le parece repugnante el acto de ayer en Durango, todos sabemos que hay una hoja de ruta diseñada por Zapatero con la ETA, que incluye la libertad de los asesinos y la independencia de Vascongadas a cambio de no más atentados, de la que el PP de Rajoy no se ha movido ni un milímetro, declaraciones políticas a parte. Y no se ha movido por la sencilla razón de que le vale, de que la comparte, y de que, como estamos viendo, las actuaciones de los jueces están en perfecta armonía con todo ello. 

 

Cualquier juez de cualquier país del mundo, incluso de aquellos países que en la putrefacta Europa llamamos con desdén "tercermundistas", hubiera prohibido el acto de exaltación de asesinos que tuvo lugar ayer en Durango. Cualquier juez no contaminado de buenismo, no contaminado por este sucio cambalache al que ha llegado el Estado español con una panda de malnacidos, hubiera prohibido el homenaje y hecho encerrar a sus promotores y a los invitados. 

 

Pero España hace muchos años que ha dejado atrás cualquier posibilidad de ser un país normal. Un país donde simplemente las instituciones cumplan con su función de manera independiente. Donde no haya consignas políticas que lo emponzoñen todo. Donde el respeto a las personas, y especialmente a las víctimas del terrorismo por ser quizá el colectivo que más injustamente ha sufrido el dolor de la pérdida de seres queridos, esté por encima de los intereses de los partidos.

 

España, gracias a la Transición diseñada por sus enemigos, consentida por sus más respetados prohombres y deglutida con naturalidad por el pueblo soberano, es hoy un despojo en el que la dignidad humana no puede estar más arrastrada. Es un país donde se clama vigorosamente a favor del aborto y no de la vida de los más inocentes. Donde se homenajea a asesinos terroristas y se tapa la boca a las víctimas para que no escuchemos su llanto. Un país, en definitiva, donde le dimos la espalda a Dios y por eso tenemos lo que tenemos: basura, basura y más basura.

 

Hubo un tiempo en el que fuimos libres, mas no democráticos. Hubo un tiempo en el que tuvimos tribunales que ejercían la acción de la Justicia, mas no un Estado de Derecho como el que hoy adoramos con verdadera devoción. Hubo un tiempo en el que era un honor y una honra ser español, porque podíamos mirarnos al espejo y reconocer en nuestros rostros la dignidad de nuestra Historia común, una Historia siempre unida a la Fe en Cristo Rey. Hoy, los que conocemos la vergüenza, sentimos vergüenza de todo. Y actos tan cobardes y miserables como el que se celebró ayer en Durango, con el permiso de los politizados tribunales, no hacen sino aumentarla.

 

Poco podemos hacer por las víctimas del terrorismo. Acompañarlas en su dolor y darles este micrófono. Escuchar sus lamentos y pedirles que no desfallezcan porque Nuestro Padre del Cielo pagará su sufrimiento de hoy con la Gloria de su Amor y con la verdadera Justicia. Otra cosa no tenemos. Ni siquiera la esperanza de que España salga alguna vez del túnel de indignidad en el que hemos elegido entrar. Los tiempos piden más democracia aunque lo que de verdad necesitamos sea más libertad.

 

Y hoy preguntamos a los oyentes de este programa: ¿responde la decisión de ayer del juez Pedraz a una estrategia política previamente establecida desde el poder?

***************************************************************

 presentador de Sencillamente Radio

 

Rafael Nieto es el director del programa de debate “Sencillamente Radio” de Radio Inter de Madrid (programa que se emite todos los domingos de 08:30 a 11:30 horas en esa emisora en el 918 de AM, Internet: http://www.intereconomia.com/oir-radio-inter ), y en el que participan habitualmente distintos militantes del Sindicato TNS.

  

Este que acabáis de leer es uno de sus editoriales en ese programa

 

Todos sus editoriales los podéis encontrar en el siguiente enlace de nuestro foro TNS http://tns.mforos.com/1022048/10861765-editoriales-de-rafael-nieto-en-sencillamente-radio/