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Categoría: Artículos
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15-12-2013, CONSULTA ILEGAL

 

Una de las pocas razones que se podían argumentar en 1978 para no votar a favor de la Constitución Española era la previsión, hecha a partir del texto y en función de los promotores del mismo, lo que podía pasar con el paso de los años con la cuestión territorial. Ya saben, esa idea entre utópica y manipuladora de intentar hacer compatible dos cosas tan antagónicas como la unidad nacional y la existencia de varias nacionalidades dentro de España.

Pero hay que recordar que los franquistas que se hicieron demócratas deprisa y corriendo, los democristianos que nunca han puesto a España por delante de sus intereses particulares, y naturalmente los enemigos declarados de la Patria (socialistas, comunistas y separatistas), pergeñaron una Transición y una Carta Magna a su medida. Enterrado Franco y debidamente manipulado el pueblo a través de medios de comunicación dóciles, ignorantes o igualmente antiespañoles, todo iba a resultar muy sencillo.

 

Y en efecto, así fue. La Constitución fue aprobada, la Transición concluida con éxito y su modelo exportado, la Monarquía borbónica reinstaurada, la izquierda marxista perdonada por sus crímenes y alzada al liderazgo moral de la sociedad, y la derecha..., pues como siempre, a verlas venir, sentada en la segunda fila y renunciando al protagonismo que le corresponde para poder ser perdonada por su sólo presunta connivencia con la Oprobiosa.

 

Desde entonces, lo que hemos tenido en España han sido varias décadas de renuncias. De renuncia a nuestra identidad nacional, a nuestra Historia, a nuestros valores, a nuestra religión y a nuestra libertad. Hemos dejado de ser lo que siempre fuimos, hemos querido y consentido que nos despojen de lo mejor de nuestra alma española para dar gusto a nuestros enemigos internos. Hemos servido todos, a través de las urnas y por medio de los partidos, a los intereses bastardos de un grupete de indocumentados robaperas a los que, normalmente, se tendría que haber marginado y desplazado desde un principio.

 

Algunos años después, varios manipuladores planes de estudios más tarde, decenas de ministros y gobernantes inútiles y débiles mentales posteriores a aquella idolatrada Transición, lo que hoy tenemos es una fecha para la ruptura de España. Una fecha que ya es fija, el próximo 9 de noviembre. Los convocantes de la consulta, que algunos se conforman con tildar de inconstitucional, son unos personajillos a los que el Sistema ha elevado a un protagonismo que ni tienen ni hubieran soñado nunca tener. Un protagonismo que les hemos regalado..., igual que el dinero público que reciben a manos llenas.

 

No es que la consulta secesionista de Artur Mas y compañía sea inconstitucional, que por supuesto. Es un acto de alta traición al pueblo español. Es una afrenta inaceptable y un desafío que un Gobierno serio no puede consentir. Y la respuesta no consiste sólo en anunciar que no se va a celebrar; eso es necesario, pero insuficiente. Hay que decir cómo, cuándo y por qué. Hay que plantar cara desde el principio, porque lo que está en juego es la nación más vieja de Europa y el espacio común de todos los españoles.

 

Hasta ahora eran sólo rumores y amenazas veladas. Ahora ya tenemos una declaración sediciosa formalmente convocada. No caben más ambigüedades ni medias tintas. Los españoles no vamos a consentir que nos roben la unidad nacional; no lo consentiríamos, como ya le demostramos al Ejército napoleónico, ni aunque enfrente tuviéramos al más temible enemigo. Tratándose de una panda de indocumentados, naturalmente la oposición será frontal y algunos no vamos a quedarnos sentados ni cruzados de brazos.

 

Pero repito: los acontecimientos políticos no suelen ser fruto de la casualidad, sino que habitualmente responden a un proceso, o son consecuencia de la maduración de ciertas ideas. Aquí ha habido un abandono nacional, un abandono y una desidia que han aprovechado los que siempre quisieron esto; los que soñaron con ver España rota y hoy se atreven a hacer lo que nunca se atrevieron.

 

Y hoy preguntamos a los oyentes de este programa: ¿se atreverá Rajoy a hacer cumplir el artículo 155 de nuestra Constitución, acudiendo a las Fuerzas Armadas si fuera necesario para evitar la ruptura de España?

 

Artículo 155

 

  1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
  2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.

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 presentador de Sencillamente Radio

 

Rafael Nieto es el director del programa de debate “Sencillamente Radio” de Radio Inter de Madrid (programa que se emite todos los domingos de 08:30 a 11:30 horas en esa emisora en el 918 de AM, Internet: http://www.intereconomia.com/oir-radio-inter ), y en el que participan habitualmente distintos militantes del Sindicato TNS.

  

Este que acabáis de leer es uno de sus editoriales en ese programa

 

Todos sus editoriales los podéis encontrar en el siguiente enlace de nuestro foro TNS http://tns.mforos.com/1022048/10861765-editoriales-de-rafael-nieto-en-sencillamente-radio/