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Buenas tardes compatriotas y camaradas, me alegra mucho ver aquí a camaradas de otras organizaciones patriotas españolas y a camaradas franceses, italianos y alemanes.

 

Antes de empezar os traigo un saludo y un abrazo de alguien que no está aquí hoy presente y que tiene una buena excusa para ello. No está en casa calentito ni tomando algo en una noche de viernes, sino que está en algún lugar del eje entre Raqqa (Siria) y Mosul (Iraq) combatiendo a DAESH…Como sabéis casi todos, os estoy hablando de Simón de Monfort, nuestro amigo y camarada que está luchando, como se debe luchar contra el terrorismo, es decir con las armas en la mano desde hace 10 meses ya.

 

 

El sabe mucho de aquello que decía José Antonio de “Mitad Monje y Mitad Soldado” ya que está luchando para defender a los cristianos que están siendo masacrados allí y a los que no defiende nadie. El sabe mucho de aquello otro de “Arma al brazo y en lo alto las estrellas”.

 

Muchas gracias Simón por tu ejemplo, tu sí que eres digno heredero de aquellos héroes que como a José Antonio hoy, estamos  homenajeando estos días.

 

Como es de bien de nacido ser agradecido, quiero comenzar mostrando públicamente mi agradecimiento a la Falange y a la Hermandad Nacional de la Vieja Guardia por haberme brindado la posibilidad, el honor, de estar hoy al otro lado del micrófono, ya que todos los años estoy ahí donde os encontráis todos vosotros, quizás en el acto para mi más entrañable y hermoso de todos los que se celebran en el año y que comienza aquí a pocos metros de la casa de donde nació José Antonio y terminará mañana por la mañana en el Valle de los Caídos donde descansan sus restos. 

 

Imaginad por un momento que hoy se murieran a la vez todos esos políticos que vemos por televisión todos los días, todos esos que vimos ayer en un nuevo espectáculo bochornoso en el Congreso de los Diputados, más a todos aquellos que no estaban por está en su chiringuito autonómico. Puestos a imaginar, imaginad que incluso murieran todos fusilados, ojo que no estoy diciendo que desee que esto ocurra, que ya veo a los periodistas tomando nota como locos, para pasar la grabación a la Fiscalía del Odio, quiero que lo imaginéis para lo que os voy a preguntar ahora. Atención Pregunta: ¿Cuántas personas 80 años después de hoy rendirían homenajes a toda esta caterva de corruptos, antiespañoles y traidores, eso sí, con millones de votos en sus alforjas? ¿Cuántos españoles de los de dentro de 80 años se manifestarían en una noche como hoy, marcharían por el centro de Madrid, o de la ciudad que fuera, para luego recorrer 60 km por la sierra madrileña durante toda la noche, soportando un frío de pelotas para ir a donde estén enterrados sus cuerpos?  

 

Nadie ¿verdad?, pues nosotros estamos aquí hoy para rendir homenaje a alguien que fue asesinado hace 80 años al que, por los años transcurridos, ninguno de los que estamos aquí conocimos personalmente, y alguien del que muchos de vosotros que habéis nacido en este régimen, ni siquiera habéis oído hablar bien en vuestra vida de boca de las instituciones españolas o de los medios de comunicación del sistema. Esto es, queridos camaradas y compatriotas algo mágico y grandioso, por eso quieren acabar con ello, esto es algo que nos muestra la verdadera dimensión de por lo que estamos luchando y la prueba, no lo dudéis, de que nuestra lucha tendrá su recompensa.  

 

Estamos aquí hoy, un año más, pese a ya 40 años de criminalización de nuestras ideas, 40 años de calumniar y contar por todos los voceros del sistema lo malos que eran aquellas personas a las que nosotros solemos homenajear, y las homenajeamos bastante poco la verdad teniendo en cuenta todo lo que hicieron, 40 años de mentiras, de manipulación mediática, de falsear la historia, de criminalizar las ideas como decía antes y a las personas que defendemos esas ideas… y como pese a todo esto, quizás por esa magia que os decía antes que hay en el patriotismo, no era posible conseguir completamente sus objetivos, desde hace unos años para acá esa nefasta figura en la historia de España que se llama José Luis Rodríguez Zapatero, al cual Mariano Rajoy le está haciendo bueno, ya que, entre otros crímenes, no ha cambiado ni una sola de sus leyes teniendo mayoría absoluta para ello, desde hace unos años, decía, la Ley de Desmemoria Histérica da una vuelta de tuerca más a la ignominia y pretende prohibir por ley, lo que en justicia debería ser obligado hacer, como prueba de dignidad nacional.  

 

Y lo prohíbe, por ejemplo, no permitiendo que homenajeemos a José Antonio dentro del Valle de los Caídos, es decir, nos impide rendir honores como es debido a nuestros fundadores, a los que han sido héroes nacionales, y lo hacen no sólo por el odio ideológico que destilan, no sólo porque esos héroes representan lo que ellos no quieren ni ver, para su concepto que tienen del mundo, ya que no voy a hablar de concepto de nación porque ellos no tiene idea alguna de nación, sino porque quieren erradicar de la historia de España esos capítulos gloriosos escritos por estos personajes ilustres que nosotros homenajeamos y que cuentan lo que hicieron, porque, entre otras cosas, no quieren que los españoles conozcan, comparen y, por supuesto, prefieran a aquellos héroes, a  aquellos grandes españoles y, por tanto, no les elijan a ellos y les manden al paro y a tener que trabajar honradamente para sobrevivir, cosa que ninguno de ellos ha hecho jamás desde que nació, y que me temo que posiblemente nunca hará hasta que muera. 

 

En los últimos meses se están cumpliendo 80 años de muchos acontecimientos, se han cumplido 80 años del Glorioso Alzamiento Nacional del 18 de Julio y desde julio hasta diciembre  conmemoramos los 80 años de los asesinatos, tanto en crímenes individuales o en masacres colectivas, de muchos de nuestros fundadores, de muchos de los patriotas que en los años 30 del siglo XX, muy jóvenes casi todos ellos, se rebelaron contra la situación dramática de España de entonces, muy similar a la de hoy en algunos aspectos. Por sólo mencionar algunas de estas efemérides, se cumplen 80 años del asesinato no sólo de José Antonio, sino de las tristemente conocidas como “sacas” de miles de españoles que supusieron los genocidios de Aravaca y de Paracuellos, perpetrados por Santiago Carrillo, ese santón del sistema al que todos veneran, desde la derecha a la izquierda, con los asesinatos entre otros de Ramiro Ledesma y Alejandro Salazar. 

 

Se han cumplido también hace unos meses 80 años de la matanza en la cárcel Modelo con el asesinato entre otros de Julio Ruiz de Alda o de la muerte de Onésimo Redondo que fue acribillado en Labajos, o de los Caídos en el Cuartel de la Montaña, el Alcázar de Toledo, el Santuario de Santa María de la Cabeza, el Cuartel de Simancas y tantísimas otras gestas, y no solamente no se habla de ello, no solamente no se cuenta la verdad, sino que a estas víctimas que al parecer cometieron el “horrible delito democrático” de regar con su sangre la tierra de la España que tanto amaban, a estos héroes se les arrebatan las pocas calles que quedaban con sus nombres, se tumban sus estatuas, se arrancan las placas que les mencionan, se derriban los monumentos que les recordaban y se miente sistemáticamente sobre su vida y obra. Pero hagan lo que hagan, jamás conseguirán modificar la historia que nos dice que aquellos a los que intentar ultrajar, fueron, son y serán unos héroes, y los que ultrajan su memoria son y serán unos mierdas. 

 

Pero estos actos conmemorativos no pueden ser exclusivamente un homenaje, están bien los homenajes y de hecho hay que continuarlos, pero soy de los que repite hasta la saciedad esa frase de “Un día de homenaje y 365 días de lucha”, que no es una frase hecha que queda muy chula, sino un propósito y, sobre todo, un compromiso. Por supuesto que homenajear es de justicia y es necesario, aunque algunos de los que se denominan patriotas renieguen de ello porque dicen que estratégicamente no es rentable, o que dan mala imagen ante el pueblo español, y actúan así para ganar algún día un puñado de votos, allá ellos. Aunque no quieran reconocerlo, en su obsesión con las urnas caen en lo injusto e indigno de abandonar en el olvido a los que tanto hicieron para salvar a España y morir asesinados muchos de ellos por esa defensa. Si esa actitud es injusta e indigna la lleve a cabo quien la lleve a cabo, además es triste que sean los precisamente los “nuestros” los que reniegan de esos homenajes.  

 

No obstante, sería un error, y también injusto e indigno, el que nos dedicáramos exclusivamente a homenajes, y eso es lo que queremos decir con lo de los 365 días de lucha al año. Y es que se puede homenajear a José Antonio, por ejemplo, que es el caso que nos ocupa hoy, recordando sus citas y releyendo sus obras completas, recomendándolas, invitando a todos los españoles a que lo lean, lo conozcan y luego que opinen. Se puede homenajear a José Antonio recordando su gloriosa biografía, su corta pero intensísima vida, destacando la renuncia que hizo en plena juventud a todo lo que podría haber tenido por ser un aristócrata, un grande de España y por ser, por qué no decirlo, un señorito, pero un señorito que lo abandonó todo para ponerse una camisa azul Mahón, del color del mono de los obreros, y luchar por los trabajadores como casi nadie, salvo los jonsistas, había luchado hasta ese momento, ya no señoritos como él, sino ni siquiera los marxistas y líderes de izquierdas, presuntos defensores de esos trabajadores y esos obreros, ni siquiera esa izquierda cainita que fue la que finalmente consumó su asesinato en Alicante. 

 

Pero, repito, sería un error, y también injusto e indigno rendir homenaje a José Antonio exclusivamente con eso, y no sólo a José Antonio, sino al resto de nuestros caídos, de nuestros fundadores o a aquellos patriotas que no cayeron entonces y a los que Dios les otorgó más años de vida para conseguir hacer España grande. De hecho, si estos homenajes se ciñeran exclusivamente a recordar lo que fueron y lo que hicieron, nosotros mismos estaríamos impidiendo la recuperación de España, la reconquista que necesita España.

 

¿De qué sirven estos homenajes si no hacemos lo que José Antonio hacía, si no luchamos por lo que José Antonio luchaba, si no demostramos ser falangistas día a día como José Antonio lo demostró?

 

Me atrevo a decir, y creo que no me equivoco, que José Antonio con ese temperamento fuerte y admirable que tenía, nos afearía contundentemente nuestra actitud si no supiéramos en estos momentos dramáticos de la historia de España, recoger su legado, seguir su ejemplo y plasmarlo día a día en la calle, en nuestros lugares de trabajo, en nuestras universidades o lugares e estudio, en las conversaciones con nuestros familiares, vecinos amigos o compañeros…porque no hay mejor homenaje a José Antonio Primo de Rivera hoy, camaradas, que intentar ser un poquito José Antonio Primo de Rivera hoy. 

 

Y aunque algunos que se autodenominan joseantonianos, y lo dicen muy bajito, por el que dirán, nos cuentan milongas al respecto, recordad que a José Antonio no le asesinaron por ser otras cosas ilustres que también era o había sido. Algunos acomplejados no se atreven a elogiar al José Antonio político, al José Antonio falangista, no. Elogian al José Antonio poeta, al José Antonio militar, al José Antonio aristócrata, al José Antonio abogado, al José Antonio intelectual…Pero a José Antonio no le asesinan por todo aquello, aunque los que le asesinaron también asesinaban poetas, también asesinaban militares, también asesinaban aristócratas, también asesinaban abogados, también asesinaban intelectuales…a José Antonio le fusilan por sus ideas, a José Antonio le fusilan por defender los postulados del nacionalsindicalismo que chocaba y se rebelaba contra todo lo que hasta ese momento había supuesto los órdenes políticos en España, a José Antonio le fusilan por ser incómodo para la izquierda y también para la derecha, a José Antonio le matan, que no os digan otra cosa porque es falso, por ser el Jefe Nacional de la Falange.

 

Así que, camaradas y compatriotas no nos engañemos, como decía Ramiro Ledesma tenemos que ser hombres de nuestro tiempo, y a nosotros nos ha tocado vivir en esta España actual.

 

Bien es cierto que es humano que a algunos os hubiera gustado vivir en una España como la que había hace 50, 60, o 70 años, también es cierto que a otros no nos hubiera importado nada vivir en la España de hace 80 años donde los patriotas se batían en los frentes de batalla, y no huiremos de ese sagrado destino si hay que hacerlo otra vez, y lo haremos gustosos, pero amigos, esta es la época que nos ha tocado vivir y aunque sería mucho más apacible el acostarte más tranquilo todas las noches y vivir en una España en la cual se podía estar orgulloso de ser español, de dedicarse a trabajar, a formar una familia, de ayudar a nuestros mayores, de ver crecer felices a nuestros hijos y ya con eso cumplir más o menos con el día a día, aunque eso fuera más placentero, lo siento camaradas, pero tenemos otro mandato que cumplir. Nos ha tocado esta época mucho más complicada y, no se vosotros, pero yo le doy gracias a Dios por ello, ya que yo en esa época añorada quizás hubiera llenado mi vida de años, y en esta época, estoy llamado a llenar mis años de vida, en esta época me siento llamado como todos los que estáis aquí, a tener un protagonismo esencial para que esta pesadilla termine. No sé si el cambio lo veremos todos los que estamos aquí, pero sé que ese cambio se va a producir y estoy seguro que los más jóvenes de los aquí presentes, lo vais a vivir y podréis decir orgullosos que desde muy jóvenes habéis estado luchando para que ese cambio, esa revolución que necesita España se produzca. Porque tenemos una imperiosa necesidad de luchar como luchaba José Antonio por la unidad de España, de luchar como luchaba José Antonio por la justicia social, de luchar como luchaba José Antonio por la defensa de la identidad y soberanía de nuestra nación, de nuestra fe, de nuestra tradición y de nuestra cultura, de luchar como luchaba José Antonio por la dignidad de la persona y, también, aunque no existían en esos momentos otros problemas como los que padecemos hoy, estoy convencido de cómo lucharía José Antonio hoy contra el aborto, contra la complicidad con el terrorismo, contra la inmigración ilegal que supone una invasión para España, contra la islamización de nuestra nación y contra ese proyecto de ingeniería social que nos sumerge en la corrupción, el relativismo e incluso el homosexualismo como formas ejemplares de vida. 

 

Y tenemos que luchar contra todo este sistema y contra todo lo que está detrás de él, sean monarquías (y digo monarquías porque antes teníamos a la monarquía borbónica parasitaria y ahora también tenemos la monarquía borbónica emérita parasitaria), partidos políticos, grandes corporaciones financieras, jueces, fiscales, la inmensa mayoría de los medios de comunicación y el pensamiento aborregado de la mayoría del pueblo español al que le han contado durante 40 años que nosotros somos los monstruos, mentira que muchos de ellos terminan creyendo aunque convivan con nosotros e incluso recurran a nosotros, a esos monstruos, cuando tienen problemas. Es un combate desigual sí, pero no imposible de vencer, de hecho están cambiando muchas cosas en el mundo recientemente, y el sistema empieza a tener miedo y, para subsistir pretende seguir viviendo del miedo de los ciudadanos. Ahora sacude el fantasma del populismo. Nos amenaza con aquello de “Nosotros o el caos”, cuando ellos son el caos. Dicen que hay que temer al populismo, cuando lo que ellos temen es, más que al populismo, al pueblo, que en gran medida ya no se cree sus mentiras, que ya está abriendo los ojos y los oídos, que ya no se deja manipular mediáticamente como hace unos años, por lo que ya no les dan tan buen resultado sus famosas palabras policía, sus “istas” y sus “fobos”, aquellas palabras con las que disparan para inmovilizar o eliminar a aquel que se rebela a ser como el sistema quiere que sea. Ese acusar al disidente de racista, de xenófobo, de machista, de homófobo, de  proteccionista, de islamófobo y por supuesto, su palabra-insulto preferido FASCISTA, esa palabra que está en la salsa de todos los guisos democráticos, de hecho cuando no tienen que decir, meten un par de veces en un discurso o un artículo la palabra fascista y ya ese artículo o discurso se convierte en algo así como en la Biblia del sistema y ¡ay de quien lo cuestione!. 

 

A mí personalmente muchas veces me preguntan aterrorizados si soy fascista, ya que no me doy por insultado cuando me lo llaman, a lo que suelo contestar que prefiero que me llamen lo que soy, nacional sindicalista, pero que para mí el ser fascista no es ningún insulto, ni muchísimo menos, porque el fascismo o lo que ellos entienden como fascismo no es precisamente el culpable ni del paro, ni de la injusticia social, ni del problema de la vivienda que hay en España; el fascismo no es precisamente el culpable ni del separatismo, ni de la complicidad con el terrorismo, ni de la delincuencia ni de la droga; el fascismo no es precisamente el culpable ni de la pésima educación y cultura que hay en España, ni que las recientes generaciones de jóvenes, salvo honrosas excepciones, sean cada vez más ignorantes en lo esencial, ni del descenso de la natalidad y el peligrar de las pensiones; el fascismo no es precisamente el culpable ni del asesinato de cientos de miles de niños con el aborto, ni del abandono de nuestros ancianos, ni de la corrupción, ni la inmoralidad de la sociedad, sino que es este sistema, al que ellos llaman democracia, el auténtico culpable de todo lo que acabo de mencionar, así que si esta democracia, su democracia, es verdaderamente una democracia, si me quieren insultar, no me llamen fascista, llámenme demócrata.

 

Por lo tanto camaradas, no os avergoncéis jamás de ser lo que sois, no os lamentéis de estar llenando esta página de la historia de España que nos ha tocado vivir, tenemos tantos motivos por estar orgullosos de ser como somos, de pensar como pensamos, de sentir como sentimos, de creer en lo que creemos, de amar lo que amamos, que estoy seguro que el futuro nos pertenece, pero ganémoslo desde este mismo momento, luchando unidos porque hoy aquí en la calle, en esta gloriosa noche, y mañana en nuestra vida cotidiana, tenemos una revolución pendiente que llevar a cabo y que ganar para España y las próximas generaciones. 

 

Sepamos seguir el ejemplo de José Antonio y de nuestros Caídos y hagamos nuestro ese propósito de rendirles 1 día de Homenaje, sí, pero sobre todo, de ofrecerles 365 días de lucha.

 

 

Compatriotas, camaradas, por España, su sagrada unidad y la Revolución Nacional Sindicalista que traiga el Pan, la Patria y la Justicia a los españoles, gritad conmigo:

 

 

 

¡JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA!

 

¡PRESENTE!

 

 

 

¡CAIDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA!

 

¡PRESENTES!

 

 

 

¡ARRIBA ESPAÑA!