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Somos españoles, y no queremos ver la vida pasar desde el sofá. Somos patriotas, y levantamos los brazos, levantamos la bandera, entonamos el himno de la fe. La fe en la patria llamada a las más altas misiones, la fe en el pueblo español, el toro dormido que sueña con volver a ser lo que fue. Porque no hay un solo español que no lleve dentro, en lo más profundo, el anhelo de ver resurgir de sus cenizas a la patria eterna que cruzó todos los océanos para llevar la civilización, la lengua y la religión verdadera a los últimos confines de la tierra.

 

Por eso los patriotas nos levantamos, y marcharemos sobre Barcelona el 12 de octubre, como en 1492, para demostrar a lo que queda de España y al mundo que todavía existen patriotas dispuestos a todo por quien nos lo ha dado todo: España.

No nos quedamos en casa. No nos quedamos frente al televisor. La mirada recia, el corazón palpitante de la sangre heroica de nuestros antepasados. La herencia en nuestra fibra de nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros ancestros más lejanos que se emocionaban como tú al escuchar la palabra perfecta: España, y que derramaron sus almas en combate por ella. España, la historia más grande jamás contada. Obra espiritual de la persona. Camino directo a la gloria. Martillo de la mezquindad del mundo moderno.

Ya no es tiempo de quejas. No es tiempo de todavías, ni de para mañanas. No es tiempo de excusas. Porque la eternidad no perdona y la patria es un juicio diario de lo que has hecho por tus compatriotas.

Porque creemos en la hermandad militante.

Porque estaremos con la patria como con los padres: hasta el final.

Porque amamos a España y si España cae caeremos nosotros con ella.

Porque Barcelona será, el 12 de octubre, el campo de batalla de la dignidad frente a la mentira, del heroismo del siglo XXI frente a la ruindad de las ratas separatistas, que abandonan su patria cuando las cosas se tuercen.

Más firmes que nunca, más al lado de España que nunca. Nosotros no abandonamos a la madre, ni al hijo, ni al hermano cuando está enfermo, sino que estamos de su lado y lo defendemos con más ahínco del que cabe en nuestras venas.

Una palabra.

Un grito.

Una bandera.

Y, bajo ella, tambores de guerra.

ADELANTE POR ESPAÑA. POR UNA NUEVA RECONQUISTA. TODOS A BARCELONA EL 12 DE OCTUBRE